lunes, 6 de agosto de 2012

Capítulo 3.

-¿Mamá? ¿Papá? Que raro... -dije en voz alta, al parecer, hablando sola.
Llamé al móvil de mi madre: "El teléfono al que llama, está apagado o fuera de cobertura en este momento..."
Al de mi padre: "Buzón Amena..." (Para quien no lo sepa, Orange antes se llamaba Amena) Qué cosas más rara... Mi padre siempre coge el teléfono móvil.
Me senté en el sofá y abrí el libro de catalán: Tema 10. Fonética y historia del catalán. Esto me iba a costar lo suyo.

Y en respecto a mis padres... No me quedaba otra que esperar, a saber dónde se habían metido...











Siete y veinte de la tarde. Cerré el libro y miré si tenía deberes. Mmm, no. Cosa rara. Pero bueno, no me iba a quejar.

Siete y veintidós de la tarde. ¿Dónde se habían metido mis padres? Miré el móvil, nada. Ni un mensaje, ni una llamada perdida. Nada de nada. Me estaba empezando a preocupar...
Inspiré hondo. Bueno, seguramente, donde estén estarán tardando más de lo que creían. Eso es todo.

Abrí el ordenador; miré el messenger, estaban conectados los dos. Rebeca y Zayn.
Abrí conversación a Rebeca: "Cielo, tu ya lo sabías todo, ¿no?"
Y a Zayn: "Hola cariño"
Me contestaron más o menos a la vez: "Sí, siento no haberte dicho nada, es que encontraba que te lo tenía que decir él, lo siento Fina" "¿Qué tal va todo?"
Yo les contesté: "Te entiendo... simplemente quería saberlo" "Bien cielo... He acabado de estudiar catalán, pero mis padres andan desaparecidos en combate.. Y estoy un poco preocupada.. ¿Tu?"
Ellos me respondieron: "Gracias. Bueno. Te dejo, me voy a estudiar catalán, que no sé nada de nada. Adios, te amo" Antes de que pudiese contestar, se desconectó: "Tranquila amor, estarán bien. Y yo, bien, perfectamente"
"¿Ah si? ¿Y eso?"
"Porque estoy hablando contigo" Y también le puso un corazón.
Me reí. Mira que es pelota a veces.
Oí el ring ring del movil, "Ahora vuelvo, está sonando mi móvil" tecleé rápidamente.
Fuí corriendo a cogerlo.
¿Eh? No eran mis padres, si no, un número desconocido.
-¿Sí? -dije- ¿Quién es?
-Fina -dijo una voz, que me sonaba familiar, pero no acababa de ubicarla. Tenía la voz temblorosa. Y algo distorsionada. Debía llamar de una cabina telefónica.
-Sí, soy yo. ¿Quién es? -repetí.
-Soy tu tío -¡claro! El hermano de mi madre. Samuel.
-¿Y a que se debe esta sorpresa? -Hacía mil que no hablaba con él.
-Son tus padres -su voz se empezó a quebrar- Han tenido un accidente de tráfico.

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